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Escapada a Valencina de la Concepción, un viaje a la Edad del Cobre

Descubrimos los encantos de este municipio del Aljarafe sevillano
10/07/2020. ABC

Los dólmenes conforman uno de los yacimientos más importantes de la Península Ibérica. Hace aproximadamente 4.000 años, el hombre prehistórico decidió asentarse en Valencina de la Concepción y fundar un poblado. Dicho asentamiento, gracias a la cercanía del Río Guadalquivir, a su ubicación, en la parte alta del Aljarafe, y a su más de 400 hectáreas de extensión, se convirtió en uno de los más importantes de la época. A tan solo 12 kilómetros de Sevilla, Valencina de la Concepción y su rico pasado se perfilan como la escapada idónea para descubrir más sobre las antiguas civilizaciones que habitaron en la provincia.

Además de otros elementos que forman parte del yacimiento, son especialmente interesantes los dólmenes. Estas estructuras, formadas por corredores y cámaras circulares, servían para realizar enterramientos colectivos. Los de Valencina se conservan a la perfección y dos de ellos, el de La Pastora y el de La Matarrubilla, son visitables. El recorrido empieza en el Museo Municipal, dedicado en exclusiva al yacimiento prehistórico. A través de objetos y explicaciones divulgativas, permite imaginar cómo era el poblado que se ubicaba en la zona y que estaba compuesto de silos, cabañas y fosos.

A continuación, será la hora de visitar los dólmenes. El de La Pastora posee un corredor, el más largo de la Península Ibérica, con una cámara circular al fondo. Su orientación, distinta a la del resto de construcciones del mismo tipo, así como sus dimensiones y los elementos encontrados durante su excavación, hacen pensar a los investigadores que se trata de un lugar sagrado que poseía especial relevancia en la época. El dolmen de Matarrubillas tiene, en el centro de la estancia circular, un monolito de piedra de gran tamaño, que pudo ser una mesa de ofrendas y que se trata de un elemento llamativo en un sepulcro colectivo. Si se desea hacer una visita organizada, ya sea individual o en grupo, durante el fin de semana, puede reservarse online.

Hacienda de Torrijos
Además del yacimiento prehistórico, en Valencina es imprescindible visitar la Capilla de la Hacienda de Torrijos, donde se ubica la multitudinaria romería del mismo nombre que se celebra cada mes de octubre y que atrae a numerosos visitantes de toda la comarca. Cuenta la tradición que el 29 de septiembre de 1600, el capataz de la hacienda, que fue una antigua fortaleza árabe, buscaba una gallina extraviada cuando descubrió la imagen del Cristo de Torrijos en la muralla continua a la capilla donde hoy se encuentra. Debido al curioso hallazgo, la talla religiosa está acompañada por la figura de una dicho animal.
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Los gatos de Itálica, entre el patrimonio histórico y el turismo sostenible

La plataforma Santiponce Felino busca ayuda del Ayuntamiento para llevar a cabo un proyecto medioambiental
09/07/2020. ABC

Desde hace muchos años, es habitual ver numerosos gatos en zonas próximas al Conjunto Arqueológico de Itálica, el antiguo teatro romano y el monasterio de San Isidoro del Campo. Actualmente existen un total de 15 colonias por todo el municipio de Santiponce. Es por eso que se creó la plataforma Santiponce Felino para concienciar a los vecinos de este municipio sobre la necesidad de tener controlados a tantos animales.

Viviana González Careaga es miembro de dicha plataforma y subraya la importancia de actuar de una forma correcta en este asunto. «Por el desconocimiento que existe los gatos pueden llegar a ser una molestia. Hace unos años el Ayuntamiento pagaba a una empresa y se llevaban a los gatos, pero esta no era la solución porque luego volvían y se reproducían», comenta.

En estos momentos, la plataforma tiene censados unos 200 gatos pertenecientes a las 15 colonias. Desde febrero del año pasado han logrado castrar a un total de 52 ejemplares, 34 de ellos gracias al apoyo del Consistorio.

«Desde hace dos años hay más conciencia. Se creó el proyecto CES (Captura, Esterilización y Suelta). Se constituyó la plataforma con muchos vecinos del pueblo para controlar las colonias. Ahora esterilizamos a los gatos, los censamos para tenerlos controlados, se desparasitan y los llevamos al veterinario», dice González Careaga.

Gracias al apoyo de una concejala municipal, Teresa Melgar, que es miembro también de dicha plataforma, se pudo mover esta iniciativa a nivel institucional. «Antes los vecinos esterilizaban a los gatos con su propio dinero. Teresa consiguió que el dinero que el Ayuntamiento invertía en la empresa que se los llevaba se invirtiera en esterilizaciones. De las 15 colonias que existen en el pueblo, tres de ellas están cerca del monasterio de San Isidoro del Campo, de Itálica y del teatro romano. No viven dentro de Itálica, sino en lugares colindantes. Detrás de Itálica hay una vía verde», señala.

Turismo sostenible
Esta plataforma tiene actualmente un proyecto que se le va a plantear al Ayuntamiento de Santiponce. La idea es promover el patrimonio de la zona, pero compatibilizándolo con un turismo sostenible. «En lugares como Roma y la Alhambra se está haciendo esto y la experiencia es muy buena. Nos gustaría encontrar el equilibrio entre el turismo cultural y un turismo sostenible respetuoso con el medioambiente», dice esta integrante de Santiponce Felino. De hecho, también se han puesto en contacto con el director del Conjunto Arqueológico de Itálica para ponerse a su disposición, pero no han obtenido aún respuesta por su parte. «Queremos que desde Itálica también se impliquen en este proyecto», indica.

«En Roma venden tarjetas postales de los gatos y son un símbolo de la ciudad. En Pigna (Córcega) los gatos forman parte del atractivo del pueblo, que está construido sobre una roca. Allí hay un equilibrio sano entre el turismo y la fauna. En la Alhambra sí se ha aprobado este proyecto del patrimonio cultural y el turismo sostenible. De hecho, los gatos están controlados y pasean por los jardines. Ves carteles con información sobre ellos porque forman parte del conjunto monumental. Eso mismo nos gustaría hacer aquí», afirma González Careaga.
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8 jul. 2020 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas:

La Junta y el Ayuntamiento de Zalamea abordan la declaración como conjunto arqueológico de los dólmenes de El Pozuelo

Representantes de la Administración visitan el conjunto monumental.
08/07/2020. Huelva Información

La Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Zalamea la Real abordaron la declaración como conjunto arqueológico de los dólmenes de El Pozuelo. El yacimiento representa uno de los exponentes más destacados del proceso cultural desarrollado desde finales del Neolítico y extendido hasta la Edad del Bronce en la Península Ibérica. Así lo destacó el arqueólogo y doctor por las Universidades de Huelva y Rennes, José Antonio Linares Catela, en la visita de los representantes de varias delegaciones territoriales de la Junta de Andalucía al conjunto monumental.

La situación en la que se encuentra actualmente el yacimiento, con un avance descontrolado de maleza en el interior de las cámaras y en los túmulos de los propios dólmenes, así como el deterioro de varios de éstos, donde se aprecia la caída de ortostatos, la acción del vandalismo y la proliferación de inscripciones algunos de ellos, entre otros desperfectos; las consecuencias derivadas de los visitas descontroladas al conjunto por parte de varias plataformas turísticas, ha hecho levantar la voz de alarma en la Concejalía de Cultura ante las malas prácticas en tan singular monumento.

Alarma compartida a su vez por el equipo científico liderado por el propio José Antonio Linares Catela y Coronada Mora Molina. Tras la petición realizada desde esta Concejalía de Cultura, se realizó la visita al Grupo de Los Llanetes y al Grupo de El Riscal-La Veguilla, por parte de la comisión integrada por José Manuel Correa Reyes, Delegación Territorial de Fomento, Infraestructuras, Ordenación del Territorio, Cultura y Patrimonio Histórico en Huelva; Antonio Jesús Portero Moreno, jefe de Servicios de Bienes Culturales; Ana Warleta González, jefa del Servicio de Gestión del Medio Natural; José Enrique Borrallo, coordinador de la Delegación Territorial de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible; Diego Rodríguez Pérez, alcalde de Zalamea la Real; Antonio Conejo Rivas, concejal de Cultura, Patrimonio, Turismo y Educación del consistorio zalameño; y José Manuel Vázquez Lazo, archivero municipal e historiador.

Guiados en todo momento por José Antonio Linares, cuyo trabajo de estudio, investigación y restauración es esencial para la conservación, difusión y puesta en valor de dicho conjunto, los visitantes pudieron observar in situ la situación en la que éste se encuentra actualmente.

La visita se cerró en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de la localidad, donde José Antonio Linares y Coronada Mora expusieron un Plan de Actuación en varias fases (2020-2028) que culminaría, es la intención por parte del propio Ayuntamiento y de los citados arqueólogos, con la declaración del yacimiento como conjunto arqueológico. El compromiso de la firma de un convenio entre las diferentes administraciones allí representadas y el propio ayuntamiento es el inicio de esta ilusionante andadura para dotar a este Bien de Interés Cultural de las atenciones necesarias para su correcta conservación. En la parte técnica también se concretó la realización de un Plan Director que coordine las actuaciones y la gestión de todo el proceso.

El conjunto arqueológico de los Dólmenes de El Pozuelo está integrado por 13 elementos divididos en varios grupos (Los Llanetes, El Riscal-La Veguilla, Los Lomeritos y Los Rubios). En el término de Zalamea la Real se han catalogado hasta el momento unos 60 yacimientos de este tipo.
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Revelan nuevas evidencias del origen del enigmático Altar de Stonehenge

Los resultados del nuevo estudio echan por tierra la teoría de que los grandes bloques de piedra del monumento megalítico fueron trasladados en balsas
07/07/2020. ABC

Stonehenge, el famoso monumento del neolítico situado en Wiltshire, Inglaterra, ejerce una fascinación eterna que parece aumentar con cada nuevo descubrimiento acerca de sus orígenes. Además del misterio que rodea a la sagrada misión del megalito, otra de las grandes incógnitas es cómo los cazadores-recolectores de la época pudieron trasladar los pesados bloques de piedra, de hasta 25 toneladas toneladas, para erigir el monumento.

Construido alrededor de 2.500 años a.C., Stonehenge contiene una mezcla de piedras locales y otras de origen distante. Las primeras, llamadas «sarsens», son las más voluminosas y se sabe que proceden de la cercana área sur de Wiltshire. Con respecto a las segundas, conocidas como las piedras azules, se han barajado varias teorías, desde fueron transportadas por los cazadores-recolectores desde la zona occidental de Gales hasta la llanura de Salisbury por medio de balsas por el mar hasta el Canal de Bristol o que fueron llevadas hasta allí por un glaciar.

El conocido como Altar de Piedra pertenecía a este segundo grupo, que seguía envuelto en el misterio. Ahora, un nuevo estudio, que se acaba de publicar en el «Journal of Archaeological Science» arroja luz sobre la procedencia de esta losa plana de arenisca verdosa que permanece en el centro del monumento megalítico.

La teoría más extendida afirmaba que fueron extraídas hace 5.000 años de las colinas de Preseli en Pembrokeshire, al oeste de Gales, situadas a la extraordinaria distancia de 300 Km. Sin embargo, este nuevo análisis de la edad y la composición mineral del altar y de las citadas colinas no coinciden.

En su lugar, Richard Bevins, del Museo Nacional de Gales y uno de los autores principal del estudio, cree más probable que el Altar, de unas seis toneladas, provenga de Abergavenny, localizado a unos 160 kilómetros al este de Milford Haven, a pocos kilómetros de la frontera entre Gales e Inglaterra.

El equipo utilizó técnicas avanzadas de espectroscopía de rayos X para determinar la composición mineral exacta de ambas rocas y midió las proporciones de isótopos de pequeños cristales de circón para estimar la edad de cada arenisca.

Estas evidencias desmiente por completo la «teoría de la balsa», apunta que las piedras fueron trasladadas por tierra y viajaron a través de una ruta similar a la actual A40, que conecta Gales con Londres hoy en día.
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28 jun. 2020 ~ 0 comentarios ~ Etiquetas: ,

La aparición de una tumba tartésica con 2.700 años de antigüedad confirma la relevancia arqueológica del Cabezo Roma de Huelva

28/06/2020. Huelva Buenas Noticias

El hallazgo se ha certificado a través de un desagradable expolio ocurrido en la zona, en la que han quedado al descubierto objetos de una posible necrópolis, que estaría conectada con La Joya, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo. Ahora, investigadores y colectivos ciudadanos demandan incluir este espacio dentro de la Zona Arqueológica de Huelva para garantizar su protección y ponerlo en valor junto con todo el sistema de cabezos onubenses. 

Mari Paz Díaz. La aparición hace un mes de una tumba tartésica, fechada entre los siglos VII y VI a. C., en el Cabezo Roma de Huelva a partir de un expolio ha venido a confirmar lo que los investigadores presumían hace tiempo, es decir, que este espacio es una extensión de la conocida necrópolis de La Joya. Así lo ha confirmado a Huelva Buenas Noticias la arqueóloga de la Universidad de Huelva (UHU), Clara Toscano, que asegura que “siempre hemos sospechado que el yacimiento de La Joya continuaba hacia el norte y lo hemos verificado ahora con este expolio. Solo he visto fotografías, porque no he querido involucrarme mucho emocionalmente, pero, a través de estas imágenes, podemos comprobar que se trata de los restos de lo que nos queda de las tumbas de incineración, donde, al ser una cremación, no hay huellas de una gran estructura, como puede ocurrir con una tumba de época romana, sino que la evidencia física es una especie de agujero con objetos cerámicos, algo que puede pasar desaparecido entre la gente normal, pero no para los arqueólogos”.

A falta de un estudio más exhaustivo, podemos afirmar que “se trata de una tumba de incineración de época tartésica que consiste en una fosa, como un agujero en el suelo, donde colocan la urna funeraria con los restos óseos más pequeños, que pudiera ir acompañada de un ajuar”, puntualiza Toscano. Existe, además, la posibilidad de que esta tumba presente a varios individuos, ya que las dimensiones de la misma no permitió al autor del expolio agotar el registro, quedando a la luz material sin excavar con evidentes muestras de más urnas. Del mismo modo, en varios perfiles cercanos aparece más material cerámico en superficie, un material extremadamente frágil.

Unos datos que revelan la importancia de este hallazgo, puesto que la antigüedad de esta tumba de época tartésica rondaría los 2.700 años. Y, efectivamente, las características de los materiales cerámicos recuperados del destrozo parecen corresponder a varias urnas funerarias donde se depositaban los restos incinerados de los difuntos, aunque se evidencian restos óseos en superficie que podrían determinar inhumaciones en el mismo enterramiento con varios individuos en una tumba colectiva. Además, la ubicación del enterramiento, a 100 metros de la necrópolis de La Joya, así como la similitud de los materiales y patrones de enterramiento, hacen probable que correspondan a un mismo contexto funerario, a pesar de estar separados ambos cabezos artificialmente por la actual calle Fray Junípero Serra. Por tanto, este descubrimiento podría ratificar que las dimensiones de La Joya fueran mucho mayores de lo que hasta ahora se conoce, ya que nunca se ha excavado en el Cabezo Roma, también conocido como de Diputación.

Y no es extraño, puesto que, según aclara Toscano, “el Cabezo Roma no sólo es una de nuestras señas de identidad, sino que era lógico que allí continuara la necrópolis o fuera un espacio sagrado de la época tartésica, porque, para esta civilización, eran importantes los lugares altos de la ciudad en los que hubiera un impacto visual”.

Desafortunadamente, como hemos apuntado, este hallazgo se ha producido a raíz de un expolio, tras el que, desde el Ayuntamiento de Huelva, se informaba a través de una nota de prensa que el teniente de alcalde de Urbanismo, Medio Ambiente y Transición Ecológica del Ayuntamiento de Huelva, Manuel Gómez Márquez, explicaba que el Consistorio de la capital tomaría medidas conjuntamente con la Delegación Territorial de Fomento, Infraestructuras, Ordenación del Territorio, Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía, a la que fue remitida una denuncia alertando de este posible expolio de restos arqueológicos. A partir de aquí, ambas administraciones ponían en marcha el protocolo de actuación necesario para intervenir de urgencia y valorar el hallazgo arqueológico, los posibles daños causados y arbitrar las acciones de protección que procedan.

En concreto, el hecho fue registrado el pasado 22 de mayo, cuando llegaba a la Delegación de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía una denuncia particular de este expolio en pleno centro urbano de Huelva. Ese mismo día se comunicaba al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona), que se personaba en el Cabezo Roma con técnicos de la Delegación de Cultura, informándose de ello al Ayuntamiento de Huelva. Los técnicos de la administración andaluza retiraron los materiales rotos en superficie como consecuencia del expolio y documentaron la situación.

Un tipo de expolio que suele producirse, según la arqueóloga e investigadora de la Onubense, por una persona portadora de un detector de metales debido a que “se ha dirigido a un punto muy concreto del yacimiento, por lo que pudo coger algún broche u otro elemento puntual, lo que le ha obligado a hacer un agujero. Realmente, si se ha perdido el elemento metálico, ya no es importante, pero el daño provocado con la excavación es horrible, porque no se puede volver a estudiar algo que ya está excavado previamente, al perder su contexto. Aunque esa persona deposite el elemento metálico en el Museo de Huelva, el daño es irreparable“, concreta esta arqueóloga que forma parte del grupo de investigación ‘Vrbanistas: Arquitectura y Patrimonio’ de la UHU, habiéndose doctorado en 2016 y teniendo como principal línea de investigación la necrópolis del yacimiento de La Joya, además de estar elaborando un diagnóstico de los objetos hallados en la zona.

Redescubrir el Cabezo Roma

Este cabezo conocido popularmente como de la Diputación está situado frente al Cabezo de La Joya, detrás del colegio Virgen del Rocío, un área que, según explicaba el arqueólogo Diego Batanero, no está protegida como Zona Arqueológica, sólo por el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), lo que supone una protección muy inferior, ya que no es obligatorio intervenir arqueológicamente de forma previa, a pesar de encontrarse tan cerca de La Joya.

La ciudadanía cada vez está más concienciada con la riqueza arqueológica de Huelva. / Imagen del yacimiento del Seminario, donde aparecieron los ídolos que demuestran que Huelva es la ciudad más antigua de Occidente.

Una idea ratificada hace unos días por el concejal de Urbanismo, según la nota de prensa remitida desde el Ayuntamiento de Huelva, donde afirmaba que este promontorio “está fuera de la Zona Arqueológica de Huelva -declarada BIC (Bien de Interés Cultural) por la Junta de Andalucía-, por lo que no está sometida a dicha protección, al encontrarse en las inmediaciones de esta área, nos hemos coordinado con la Delegación para que los técnicos de ambas administraciones verifiquen este posible atentado contra el patrimonio de la ciudad”.

Por su parte, el delegado territorial de Fomento, Infraestructuras, Ordenación del Territorio, Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía en Huelva, José Correa, precisaba que su departamento, “al recibir hace unos días la denuncia del posible expolio, dio parte de las misma al Seprona y al Ayuntamiento de Huelva para investigar la importancia que tienen los actos denunciados y averiguar la autoría de una actividad no autorizada y delictiva, una barbarie con la que alguien ha buscado su enriquecimiento personal”. De resultas de dicho traslado, ha dicho, la Administración autonómica y la municipal “estamos en conversaciones con el Consistorio para realizar una intervención arqueológica de urgencia”, al objeto adoptar las medidas necesarias.

En este aspecto, para Clara Toscano, es necesario que “la administración pública incorpore este espacio a la Zona Arqueológica de Huelva para que pueda estar protegido y, por el momento, señalizar la tumba aparecida para salvar lo que ha quedado expuesto”. Una serie de medidas a las que habría que añadir a más largo plazo el “realizar una investigación en profundidad de la zona, donde estuvieran implicados todos los organismos, como la Universidad de Huelva, el Ayuntamiento, la Delegación de Cultura de la Junta, empresas privadas de Arqueología y de difusión, lo que permitiera tomar este expolio como una oportunidad para poner en valor la singularidad de este cabezo, junto con La Joya, como conjunto arqueológico, y de todos los cabezos onubenses, nuestras señas de identidad”.

Unas acciones a las que habría que sumar también la concienciación ciudadana, porque esta arqueóloga tiene claro que “todos somos responsables cuando sucede un expolio de estas características. Por un lado, la administración por no haber hecho nada, aunque este lugar esté fuera de la Zona Arqueológica de Huelva, pero también los propios arqueólogos por no haber sensibilizado lo suficiente a la población sobre este tema. Y, por supuesto, los expoliadores que piensan que aman el patrimonio más que nadie, pero es un amor muy personal, porque sólo pueden observar los elementos obtenidos ellos mismos, sin darse cuenta del tremendo daño que provocan. Es cierto que es un perfil que está desapareciendo, pero, por desgracia, todavía hay personas que se dedican a ello, aunque tengan que esconderse, dado que son prácticas cada vez más perseguidas”.

De hecho, para Clara Toscano, “la sociedad onubense cada vez está más mentalizada con el valor de nuestro patrimonio. Es una labor en la que estamos trabajando también los nuevos investigadores, que tenemos cada vez más claro que la difusión debe ser uno de nuestros fines a la hora de realizar nuestro trabajo, porque la sociedad nos está financiado nuestras investigaciones y, además, porque si la gente está concienciada, al final se acaba sensibilizando cada vez más a las administraciones públicas”.

Valor del patrimonio arqueológico de Huelva

No podemos olvidar que Huelva es una ciudad privilegiada en materia arqueológica. Un verdadero paraíso para los amantes de los restos dejados por las civilizaciones que residieron en este territorio con anterioridad. Vestigios que, por otra parte, demuestran su gran antigüedad. Y es que toda la ciudad forma parte de un único y gran yacimiento, dado que, a diferencia de otros emplazamientos tan conocidos en la provincia como Tejada la Vieja y Tejada la Nueva, que son yacimientos diferentes, el origen de los restos que podemos encontrar en la Plaza de las Monjas, La Palmera o la Plaza de la Soledad  de Huelva pertenecen a una misma unidad, resultado de la evolución o desarrollo de la capital. Un único yacimiento creado de manera natural desde hace 5.500 años hasta hoy.

Es en este rico contexto para la historia y el patrimonio onubense donde cobra sentido recordar la relevancia que tiene el yacimiento de La Joya, correspondiente a una necrópolis de la época tartésica, de ahí que esté considerado como uno de los enclaves arqueológicos más llamativos de la Península Ibérica, un hito arqueológico del llamado periodo orientalizante.

Situado en pleno corazón del centro urbano de Huelva, este conjunto arqueológico abarca una etapa cronológica situada entre finales del siglo VIII y la segunda mitad del siglo VI a. C. Un espacio que, debido a la profusión de elementos hallados, está considerado como uno de los lugares más importantes para el estudio del mundo tartésico, siendo el mejor ejemplo del proceso de mestizaje entre el mundo indígena tartesio y la posterior aportación de los fenicios, que se asentaron desde el siglo IX a. C. en este solar y cuyos restos son testimonio de la temprana presencia de los pueblos mediterráneos en el suroeste peninsular.

En esta necrópolis apareció un conjunto de tumbas, que fueron excavadas a finales de los años sesenta y setenta por Juan Pedro Garrido Roiz. Unos trabajos que dieron como resultado una numerosa colección de objetos rituales de bronce, oro, plata, marfil, alabastro y cerámica, destacando varias ‘tumbas principescas’, en las que se encontraron numerosos elementos, en su mayoría de raigambre oriental, que conviven con materiales de origen indígena, como es el caso de cerámicas a mano.

En total, en su día, en la necrópolis de La Joya fueron excavadas 19 tumbas, entre las que destaca la número 17 por su riqueza. Un conjunto que presenta materiales únicos, evidencia de la próspera economía onubense de la época, basada en las relaciones entre Iberia y el Próximo Oriente mediterráneo, teniendo como focos principales la isla de Chipre y la ciudad de Tiro. En cuanto a las características de las tumbas, predominan las incineraciones sobre las inhumaciones, donde llama la atención, como decimos, la calidad de los ajuares funerarios recuperados.

Piezas que se conservan y custodian en el Museo de Huelva, exponiéndose en cuatro vitrinas de la sala permanente del centro museístico onubense, dada su relevancia. Algunas de estas piezas fueron restauradas en el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) de Sevilla, dependiente, al igual que el Museo de Huelva, de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

De este conjunto de piezas, dos jarros de bronce, datados entre los siglos VIII y VII a. C., fueron expuestos en el Metropolitan de Nueva York. Se trata del jarro zoomorfo de la tumba nº 18 y el jarro con decoración floral de la tumba nº 17.

Sí, ambas piezas permanecieron durante cuatro meses en el Metropolitan de Nueva York en concepto de préstamo temporal con motivo de la exposición ‘De Asiria a Iberia en los albores de la Era Clásica’, una de las más importantes muestras arqueológicas en el mundo, que trataba la evolución de las principales civilizaciones en el I Milenio a. C., en cuyo discurso los dos jarros de Huelva jugaron un papel determinante, junto con otras piezas de los museos andaluces de Cádiz, Granada y Sevilla. El éxito de este evento fue extraordinario, ya que fue visitado por un total de 143.641 personas de todo el mundo, según los datos oficiales facilitados al Museo de Huelva por el museo neoyorkino. La muestra se desarrolló entre el 15 de septiembre de 2014 y el 4 de enero de 2015.

Más recientemente, en la última prospección realizada en La Joya, que tuvo lugar el pasado año 2019, se confirmaba la importancia del yacimiento con el descubrimiento de 14 nuevas tumbas, cuyas conclusiones apuntaban a la necesidad de una campaña completa y exhaustiva del cabezo por las evidencias de una extensión de la necrópolis mayor que la conocida hasta ahora, como ha quedado patente con este expolio. Unos trabajos que estuvieron dirigidos por la arqueóloga Alejandra Echevarría.

Unas excavaciones arqueológicas en el Cabezo de La Joya que concluyeron con su fase de diagnóstico y el informe preliminar, presentado ante la Delegación territorial de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. En dicha memoria se destacaban los nuevos hallazgos encontrados en los cuatro meses de trabajo de campo y se delimitaba claramente las zonas de interés arqueológico. El informe arqueológico incluía un análisis geofísico y geológico y fue dirigido por la empresa patrimonial Ánfora, bajo la coordinación del arqueólogo Diego González Batanero, contando, además, con el asesoramiento científico de la Universidad de Huelva y la colaboración del prestigioso Instituto Arqueológico Alemán.

De forma más precisa, en la intervención se hallaban y localizaban catorce nuevos enterramientos, así como platos y cuencos de distintas morfologías que acompañaban como ajuares los enterramientos, todos datados, como los descubiertos en campañas anteriores, entre los siglos VIII y VI a. C. Los nuevos restos se encontraban a lo largo de la ladera de orientación norte de la Necrópolis de La Joya.

En definitiva, por todo ello, tanto la profusión de elementos arqueológicos encontrados en este yacimiento como la relevancia de sus restos, hacen de La Joya uno de los enclaves más importantes para el estudio del mundo tartésico y uno de los yacimientos más relevantes de la Península Ibérica. Uno de los yacimientos más espectaculares e importantes de la Protohistoria peninsular. Y está aquí, en Huelva. Relevancia a la que ahora debe sumarse también el Cabezo Roma o de Diputación, por lo que los expertos consideran que puede ser una oportunidad única de poner en valor para la ciudad ambos yacimientos, lo que puede ayudar a la difusión y proyección de la ciudad de Huelva.

De hecho, diversos colectivos onubenses, así como un numeroso grupo de profesores, doctores y catedráticos de varias universidades, solicitaron recientemente a la Delegación de Cultura y Patrimonio Histórico la protección de los cabezos de Huelva como Zona Patrimonial y añadieron como solicitud concreta la inclusión del Cabezo Roma en la Zona Arqueológica de Huelva como la continuación de la Necrópolis de La Joya para conservar un legado milenario. Una solicitud que parece ser que aún no ha sido contestada por la Administración autonómica.

Estos colectivos ciudadanos afirman de forma contundente que “el hecho de que el lugar del expolio sea de titularidad pública del Ayuntamiento de Huelva, pero gestionada por una junta de compensación con un plan urbanístico de edificación que quedó paralizado por la crisis, puede dar luz sobre esta situación. La presión urbanística de los cabezos es hoy por hoy la mayor amenaza al patrimonio arqueológico, y la actual situación del vecino Cabezo de La Joya, con un proyecto de edificación de varios bloques es ilustradora. De hecho, resulta prácticamente un milagro que estos tesoros milenarios se hayan conservado hasta la actualidad en una ciudad donde el ladrillo ha sepultado la mayor parte de nuestros cabezos, desdotándolos de sus valores naturales y culturales”.

De hecho, estos representantes ciudadanos recuerdan que “con motivo de la edificación del Centro de Salud Adoratrices en 1999 se llevó a cabo una excavación de urgencia por la aparición de tumbas similares a la del actual expolio. Durante aquella intervención se sucedieron sendos expolios en los tres días siguientes al hallazgo, lo que produjo la pérdida de los materiales robados, el deterioro de parte del ajuar funerario, la consiguiente retirada apresurada de los materiales para protegerlos en el Museo de Huelva, además de la eliminación de parte del registro arqueológico con información de gran valor para la investigación”. Y, después, como hemos apuntado, en la intervención del pasado año 2019, “campaña propiciada por la construcción de diversos bloques de viviendas en el Cabezo de La Joya, y no por un proyecto de investigación, como requeriría la importancia del yacimiento, se descubrieron 14 tumbas más, a añadir a las 19 conocidas, 14 tumbas que también sufrieron un expolio”.

Ante esta situación, estos mismos colectivos quieren dejar claro que “la sociedad onubense ha actuado por medio de personas anónimas del mundo de la cultura que se han organizado y están haciendo rondas para vigilar el espacio expoliado en el Cabezo Roma y tratar de ahuyentar a los indeseables que han perpetrado este atentado contra el patrimonio. Incluso se está contando con la colaboración desinteresada de las fuerzas de seguridad que, a pesar de no haber recibido orden alguna de vigilancia, patrullan el yacimiento, ayudando a esta iniciativa ciudadana”.

Sea como sea, lo que queda claro es que la riqueza arqueológica del subsuelo onubense no deja de sorprendernos. Su relevancia sitúa a este punto de la Península Ibérica en uno de los lugares de mayor interés cuando se habla de historia y arqueología.
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